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Funciones del orientador

Las funciones del orientador son las grandes acciones propias, especiales y habituales de la Orientación; son las macroactividades especificadas en otras más concretas.

Como profesores de la especialidad de Psicología y Pedagogía, según la Resolución de 29 de abril de 1996, de la Dirección General de Centros Escolares sobre organización de los Departamentos de Orientación en Institutos de Educación Secundaria, tiene la responsabilidad específica de:

  • Þ Coordinar la planificación y el desarrollo de las actividades de orientación académica y profesional correspondiente a las etapas de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato y contribuir a su desarrollo.
  • Þ Asesorar a la Comisión de Coordinación pedagógica proporcionando criterios psicopedagógicos y de atención de la diversidad en los elementos constructivos de los proyectos curriculares
  • Þ Colaborar en la prevención y detección de problemas de aprendizaje.
  • Þ Coordinar la evaluación psicopedagógica con los profesores de aquellos alumnos que precisen la adopción de medidas educativas específicas realizando el informe psicopedagógico.
  • Þ Participar en la planificación y el desarrollo de las adaptaciones curriculares dirigidas a los alumnos que lo precisen entre ellos los alumnos con necesidades educativas especiales y los que sigan programas de diversificación, en colaboración con los departamentos didácticos y las Juntas de profesores.
  • Þ Participar en la elaboración y desarrollo de los programas de diversificación curricular y asesorar a los equipos educativos de los programas de garantías social en la elaboración de las programaciones correspondientes.
  • Þ Colaborar con los tutores en la elaboración del consejo orientador que sobre su futuro académico y profesional ha de formularse para todos los alumnos y alumnas al término de la Educación Secundaria Obligatoria y de los Programas de garantía social.

En la Circular de la Dirección General de Renovación Pedagógica dada el 27 de junio de 1993 establece que la intervención de los profesionales del Departamento de Orientación debe ser en tres grandes ámbitos interrelacionados.

Estos tres ámbitos de actuación son: Proceso de Enseñanza-Aprendizaje, Acción Tutorial y Plan de Orientación Académico Profesional.

Siguiendo diversos estudios prospectivos sobre las funciones básicas del orientador (Jiménez 1997; Benavent 1999; Sanz, 2001); Benavent, 2003, escribe:

"... las funciones básicas del orientador psicopedagógico en la actualidad y durante los próximos años son y seguirán siendo:

a) La de formador de formadores asesorando e informando a profesores, padres, tutores y otros para-profesionales de las actividades formativas y educativas.

b) Especialista en recursos comunitarios, a fin de facilitar el enlace entre las necesidades individuales y los medios formativos y laborales disponibles.

c) Consultor, mediador y agente promotor de la innovación y el cambio adaptado a las características multiculturales de cada escuela y de su contexto socio-comunitario.

d) Uniendo a su función como consultor, intercesor y lider de cambio, el orientador psicopedagógico, dentro de la corriente científica de la Investigación-Acción, aparece como investigador en busca de soluciones prácticas a los problemas que suscita la vida académica y sus respectivos contextos socio comunitarios"

Analizando esta definición vemos que los orientadores tienen la siguientes funciones:

1º Formador de formadores

2º Conocedor los recursos comunitarios

3º Consultor, mediador y agente de cambio

4º Investigador.

Estas funciones, que cada vez se hacen más necesarias en un Centro de Secundaria implica un cambio en el concepto de Orientación y en las competencias adquiridas durante estos años.

Es necesario cambios en el trabajo de los orientadores para dar una mejor respuesta educativa, una actualización continua y un análisis de los cambios profundos y constantes de nuestra sociedad y poner nuevos retos de trabajo e investigar en la propia práctica con el fin de adquirir calidad en el trabajo.

Por lo tanto, una vez analizadas las funciones actuales y las posibles actuaciones futuras, el orientador del siglo XXI deberá:

  • ¨ Seguir adquiriendo formación, pero una formación especializada capaz de convertirse en formador de profesores, padres, y otros profesionales. Una formación actual, respondiendo a los problemas que surgen en la sociedad. Una formación práctica, que aunque se base en conocimientos científicos, imprescindibles en cualquier formación, aporte estrategias y posibilite las intervenciones de estos profesionales.
  • ¨ Debe tener asesoramiento continuo sobre los recursos que aparecen, de las nuevas carreras, de los puntos de información, de los cambios legislativos, de las nuevas investigaciones. Debe tener acceso a bibliografía especializada, a páginas www, etc.
  • ¨ También se pide nuevos programas, recursos humanos y materiales para realizar proyectos novedosos que permitan adaptarnos a las nuevas características de la sociedad.

Y por último es necesario arbitrar los medios suficientes para conocer y dar a conocer las innovaciones que constantemente se realizan en los Centros.

España presenta el tercer índice de fracaso escolar más elevado de la UE

En pleno debate sobre la Ley Orgánica de la Educación (LOE), la Comisión Europea presentó ayer un estudio que pone de manifiesto las diferencias de España con el resto de la UE en el terreno educativo. Frente a una media europea del 15,7% de abandono escolar prematuro en 2004, España registró un 31,1%, lo que además supone un aumento de un 2,3% en relación con el año 2000.

En cuanto a la finalización de la Secundaria, la media de jóvenes en la Unión de entre 20 y 24 años que han terminado estos estudios era del 76,7% en 2004 (76,4% en 2000), frente al 61,8% de España, que a su vez supone un empeoramiento, pues en 2000 este porcentaje ascendía al 66,2%.

Por detrás de nuestro país, tanto en abandono de los estudios como en finalización de la Secundaria, se encuentran Malta y Portugal, con un 45% y un 47,9%, y un 39,4% y un 49% respectivamente.

Dificultades para leer

El Ejecutivo comunitario advierte también de que las dificultades para la lectura es otra de las asignaturas pendientes de los jóvenes españoles de 15 años, ya que el 21,1% confiesa tenerlas, frente al 19,8% de media de los Veinticinco. El objetivo de Bruselas es que la media se sitúe en el 15,5% en 2010. En este capítulo los peores son los jóvenes griegos, que en un 25,3% declaran dificultades para leer.

En nuestro país es donde más crece abandono escolar en los últimos años

En cuanto al tipo de graduados, los de disciplinas como Matemáticas, Ciencias y Tecnologías fueron de media en la UE 754,7 por cada mil en 2004, mientras que en España esta tasa se quedó en 84,1. Un dato positivo es el número de mujeres graduadas en estas materias, 30,4 de cada mil, que pese a ser bajo supone una cifra próxima a la media de la UE, que fue de 31,1 en el mismo año.

El objetivo de este tipo de estudios es, según el comisario europeo de Educación, Jan Figel, llamar la atención de los diferentes Estados miembros para que inviertan más recursos en el área educativa si se quieren alcanzar los Objetivos de Lisboa que, en síntesis, plantean llegar al pleno empleo en la UE en el año 2010 con la potenciación de diferentes áreas, entre las que figura la enseñanza.

Abandono en Secundaria

El hecho de que nuestro país figure entre aquellos de la UE donde más aumentó la tasa de abandono escolar temprano entre los años 2000 y 2003 supone un claro retroceso, al pasar de un porcentaje del 28,8%, al 31,1% en 2003. La Unión se fijó como objetivo reducir el abandono al 10% en 2010.

En el año 2003 el porcentaje se situó en el 15,7%, lo que aunque evidencia una mejora (en 2000 era del 17,3%), revela que todavía se deben hacer progresos. Y aunque países como Malta (45%) y Portugal (39,4%) tienen tasas aun más altas, han mejorado con respecto a los años anteriores.

En el lado contrario se sitúan la mayoría de los países nórdicos, y algunos del Este, como Polonia (5,7%), la República Checa (6,1%) o Hungría (6,2%).

Por otro lado, la UE estableció como meta que en 2010 el 85% de los europeos entre 20 y 24 años haya completado la educación secundaria superior, meta en la que no ha habido grandes avances a nivel comunitario (se ha pasado del 76,4% en 2000 al 76,7% en 2003).

En España, la tasa se redujo del 66,2% al 61,8%, situando al país de nuevo a la cola de los Veinticinco, sólo por delante de Malta (47,9%) y Portugal (49,0%), que sin embargo sí mejoraron con respecto a años anteriores.

En cuanto a la inversión pública en educación, aumentó de media en la UE al pasar del 4,9% del PIB y al 5,2% en 2002, aunque hay grandes diferencias entre países, mientras que en España se mantuvo estable en el 4,4%.